enero 2010


Las nuevas tecnologías de la información y comunicación pueden ser un problema o una solución frente al cambio climático. Según la consultoría Gartner, el sector emite un 2% del total de emisiones de carbono, es decir un nivel equivalente a las emisiones del trasporte aéreo. Por su lado, McKinsey afirma que los sistemas y aplicaciones inteligentes pueden reducir las emisiones de C02 hasta un 15% para el año 2020. En estos momentos de crisis económica, medioambiental y social, los directores de sistemas de información (CIO) deben aprovechar las políticas de reducción de coste para eliminar las ineficiencias energéticas, disminuir el impacto ambiental de sus actividades e implementar políticas de Responsabilidad Social. Dentro de un mundo en cambio, es una oportunidad para ganar competitividad y prepararse para liderar la tercera revolución industrial basada en una economía de servicios y productos sostenibles.

Los profesionales de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) suelen explicar que las empresas tienen tres razones principales para implementar políticas de sostenibilidad. Primero, por convicción: Las organizaciones se componen de personas que actúan y piensan, creando una cultura corporativa basada en principios universales como el respeto de los derechos humanos y del medioambiente. Segundo, por interés: Los accionistas, trabajadores y los consumidores (stakeholders) exigen transparencia y compromiso de las empresas para garantizarles un beneficio mutuo a largo plazo con productos y servicios competitivos y sostenibles. Tercero, por obligación: Los ciudadanos y las ONG, cada vez más preocupados por la calidad de vida, presionan a los políticos para adoptar una legislación medioambiental estricta que tienen que implementar las empresas.

En el caso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC), el rumbo está cada vez más claro: las empresas que basen su competitividad en un uso inteligente de las TIC deberán ser medioambientalmente responsables o se arriesgan a quedarse fuera del mercado. En otras palabras, deberán incorporar políticas de sostenibilidad dentro de su propia estrategia, ya sea por convicción, interés u obligación.

El pasado 12 de diciembre de 2009 la Unión Europea aprobó un ambicioso plan de acción contra el cambio climático que la sitúa a la cabeza en la lucha contra el calentamiento global. El plan 20/20/201 busca reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 20% con respecto a los niveles de 1990; mejorar la eficiencia energética en un 20% y producir el 20% de la energía a partir de fuentes renovables. Las nuevas tecnologías juegan un doble papel en la consecución de estos objetivos:

… como parte de la problemática ambiental:

Las organizaciones tendrán que medir y reducir sus emisiones de C02 a través de un uso eficiente de la energía de los sistemas informáticos de las empresas. Según un informe de IBM, los gastos de electricidad y ventilación de estos sistemas representan casi el 50% del coste total de propiedad (total cost of ownership). El objetivo será de reducir drásticamente este consumo, a través de la eliminación de las ineficiencias energéticas, operativas y estructurales.

Según un informe de Gartner publicado en 2007, el sector de las nuevas tecnologías de la información y comunicación emite ya más de 2% del total de emisiones de carbono. Es decir un nivel equivalente a las emisiones del transporte aéreo, que entrará a partir del 2012 en el protocolo de Kioto de control y reducción de C02. Las empresas tienen varias maneras de adaptarse a este nuevo marco en función del impacto en su negocio, sus recursos y sus motivaciones. En los sectores altamente regulados, en estrecha relación con la administración pública (energía, construcción, bancos,..), las nuevas normas de contratación pública dan un peso cada vez más importante a las prácticas ambientales de sus proveedores. Al igual que la calidad hace unos años, será necesario informar y explicar las medidas implementadas en las organizaciones para seguir trabajando con grandes administraciones y empresas públicas, que representa más del 16% del PIB europeo. A medio plazo, otros sectores quedarán impactados por el efecto “reacción en cadena”.

Los propios fabricantes de electrónica están también bajo el escrutinio de los consumidores. Desde varios años, Greenpeace publica y actualiza un ranking4 del comportamiento ambiental de las principales empresas del sector. Los buenos alumnos: Nokia, Sony-Erricson, Toshiba. Los peores: Microsoft, Lenovo y Dell. Cada persona, como ejecutivo o simple ciudadano, puede ahora alinear de manera sencilla sus valores con los de las marcas que utiliza en su vida personal o profesional. Aplicando procedimientos organizativos estructurados, los CIO pueden exigir información clara sobre las políticas medioambientales y sociales de sus proveedores: IS0 14000, SA8000, reciclaje residuos, toxicidad, eficiencia energética…

Algunos de estos impactos ambientales tienen lugar a lo largo de la cadena de suministro que está detrás de los ordenadores o móviles que equipan nuestras oficinas: comienza en la República del Congo, país inmerso en una guerra civil trágica en la que se encuentra el 80% de las reservas de coltán, metal esencial en la fabricación de los circuitos impresos, y acaba en China, sumidero de los residuos electrónicos (e-waste) que desechan los países occidentales5. La mochila ecológica de los ordenadores de sobremesa, índice que mide el volumen de material necesario para su fabricación, es de más de 1.800 kg de materia prima: 1.500 kg de agua, 240 kg de combustible fósil y 22 kg de sustancias químicas, la mayoría altamente toxico. Son números que impresionan.

… como parte de la solución:

Por su parte, la consultoría McKinsey afirma que los sistemas y aplicaciones inteligentes pueden reducir las emisiones de C02 hasta un 15% para el año 2020. Bien utilizadas, las TIC son una herramienta potente para limitar la huella ecológica de las organizaciones. Una encuesta de la consultoría IDC realizada en 2008 a 460 directores de empresas europeas muestra que el 35% de estas organizaciones tiene ya implementadas un programa de Green IT y el 15% tiene previsto desarrollar esta estrategia en los próximos 24 meses. De media, estas compañías esperan un ahorro real del 15% en un año aplicando básicamente tres tipos de acciones. La virtualización, es decir la desmaterialización de procesos físicos a través del uso de la e-administración (facturas, recibos electrónicos) y servicios virtuales (banca, compras,…). La impresión verde, con la reducción del uso de las impresoras, promoción de la lectura y del almacenamiento electrónica de los documentos. Y, finalmente, el diseño y control inteligente de los edificios, incluyendo monitoring y mejora de los procesos de ventilación y calentamiento.

Dentro de su funcionamiento diario, las empresas generan una alta cantidad de C02 a través del uso del transporte, por avión, tren o carretera. Representa casi el 40% del total en España y sigue en crecimiento. Para afrontar esta situación, las nuevas tecnologías juegan de nuevo un papel esencial, a través del uso del teletrabajo y videoconferencias. Según Gartner, este tipo de reuniones virtuales alcanzará su clímax en los próximos tres años a causa de las políticas de reducción de costes económicos y ambientales. Permitirá reemplazar a 2 millones de billetes de avión anuales, lo que supondría que las empresas ahorraran unos 3.500 millones de dólares al año en partidas de viajes y desplazamientos y redujeran sus emisiones de C02 de manera proporcional. Esta es también una de las conclusiones extraídas del estudio de Climate Group en el que se destaca que algunos fenómenos como el teletrabajo, las videoconferencias, el comercio electrónico y, en general, cualquier innovación tecnológica que suponga sustituir productos físicos por virtuales, pueden aportar una reducción hasta el 6% del total de emisiones de C02 globales.

Finalmente, un empleado, como cualquier ciudadano, puede también participar de manera sencilla y práctica en ambientalizar sus oficinas9 a través de las siguientes buenas prácticas:

  • Consumir de manera responsable: Utilizar papel 100% reciclado y libre de cloro con certificación FSC; reducir su consumo usándolo por las dos caras; recuperar el tablón de anuncios y hacer circular los documentos en lugar de hacer copias individuales; utilizar material fungible reciclado, reutilizable y sin componentes peligrosos; llevar los equipos informáticos viejos a puntos de recogida especializados; evitar el uso de productos de usar y tirar.
  • Ahorrar energía: Elegir los equipos de menor consumo energético y desconectar los aparatos eléctricos por las noches (impresoras, fotocopiadoras, etc.); apagar el ordenador cuando no se use y utilizar salvapantallas negro; priorizar el uso de pequeños aparatos que funcionen sin pilas, como las calculadoras con energía solar.
  • Participar activamente: dar prioridad a proveedores que tengan políticas de responsabilidad social implementadas; sensibilizar y formar a su equipo en temas medioambientales; añadir objetivos de reducción de consumo de papel y energía en los indicadores de éxito (Key Performance Indicators) del departamento, colaborar en la recogida selectiva de materiales de oficina.

Todos ellos son pequeños gestos que permiten alcanzar grandes ahorros, ganar en competitividad y al mismo tiempo contribuir a implicar a toda la organización en un proceso de cambio gradual para adaptarse a la tercera revolución industrial, basada en una economía verde de productos y servicios sostenibles. Ya es hora de pasar a la acción, bien sea por convicción, interés u obligación.

Fuente: ECOticias

Bélgica inaugurará en primavera un nuevo centro en el que aunará la investigación en Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) con el desarrollo sostenible, y en el que se prevé la participación de algunas de las principales multinacionales de la informática.

Este proyecto, llamado “Euro Green It Innovation Center” (GREEN IT), estará basado en la ciudad de Mons (sur) y tiene como objetivo crear productos menos contaminantes, que ahorren energía y que sean más fáciles de reciclar.

Además trabajará para desarrollar prototipos que midan el consumo de energía en los hogares, los edificios, así como la implantación del teletrabajo para reducir los desplazamientos.

Este proyecto está principalmente dirigido a emprendedores, pymes, y negocios o departamentos académicos con proyectos innovadores en el desarrollo sostenible.

Marcourt presentó hoy en Bruselas el centro, junto con representantes de las multinacionales IBM, Cisco, Microsoft y la iniciativa Climate Savers Computer.

El “Euro Green It Innovation Center” será financiado al 50% por la región de Valonia, y por el momento Alcatel-Lucent se ha unido al proyecto, mientras que siguen las negociaciones para encontrar otros socios.

Las previsiones apuntan a que el centro generará 250 empleos durante los primeros tres años y permitirá la creación anual de 5 a 10 nuevas empresas tecnológicas.

Más información: http://www.eurogreenit.eu

Fuente: Invertia

Aliado con Yahoo!, Bing y WWF, su promotor asegura que con cada búsqueda se salva un metro cuadrado de las selvas amazónicas

Con tantas ONG salvando el planeta, parece mentira que aún peligre. La misión de Christian Kroll es salvar el Amazonas. Asegura que cada vez que usemos su buscador, se salvan dos metros cuadrados de su selva.

Estéticamente Ecosia parece un Bing con piel verde. De entrada el vídeo promocional se dedica a criticar a Google, y sólo a Google, por el gasto energético de sus servidores (“una búsqueda en Google equivale a tener encendida una bombilla una hora”). De sus socios Yahoo! y Bing nada dice, pese a que emplea la misma energía sucia (proporcionalmente a su éxito) y pese a que Google invierte miles de millones de dólares en energías limpias (tiene la mayor planta solar de California).

En sus principios fundacionales, Ecosia se define como una página independiente y sin ánimo de lucro. “Al menos el 80% de nuestros ingresos por búsquedas va a un programa de protección de la selva tropical de la World Wildlife Fund, que utiliza este dinero para la protección sostenible de la selva tropical”.

Kroll desmiente que detrás de él se mueva la mano de Microsoft y Bing. “Los resultados son los mismos de Yahoo!, pero estéticamente Ecosia es como Bing, porque me gustó más”. También niega que el dinero lo ponga Bing. “Al principio puse yo mi plata (pasa los inviernos en Buenos Aires porque el de Berlín no le gusta) y en cuanto eche a andar, el buscador se financiará con las enlaces patrocinados”.

Oficialmente, Ecosia se estrena el día 7, pero, tras unos meses de pruebas, desde hoy ya es público. Ha salvado, según sus cáculos, 4.749 metros cuadrados de selva. “Las cuenta nos las hizo la fundación World Wildlife. Según ellos con cinco euros se salva una hectárea de selva; por cada clic en enlaces patrocinados se destina a la WWF 0,2 centavos de dólar, luego eso equivale aproximadamente a salvar 2,5 metros cuadrados”, explica Kroll. De seguir esos cálculos, las búsquedas de Google (sólo desde EE UU) salvarían 1.430 selvas amazónicas.

Tercer intento

Estudiante de Administración de Empresas, tras licenciarse en Nuremberg se dio un año para ver mundo “En ese año me dí cuenta de la importancia de las selvas tropicales y aprendí informática”. A finales de 2007 Kroll abrió Xabbel, un buscador benéfico, “que fracasó porque yo no tenía suficiente experiencia en buscadores ni en programación”, reconoce en su biografía oficial.

Tras leer el libro de Thomas Friedman Hot, Flat and Crowded, entendí que la protección de la selva tropical era vital para nuestro planeta. Decidí pasar a la acción”. Abrió el buscador ecológico Forestle. “Llegó a tener más de 100.000 usuarios; pero estaba demasiado centrado en Alemania”.

Ecosia es el tercer intento de Kroll de un buscador solidario. Ecosia está en francés, alemán, inglés y español para que no se diga que no es internacional. La sede de Ecosia se encuentra en Berlín, y en él trabajan diez personas, aunque sólo Kroll con dedicación exclusiva.

Fuente: Estrategia y Negocios

Los centros de datos se han convertido en fábricas de CO2 y Fujitsu se ha planteado como estrategia reducir las emisiones que producen estas infraestructuras.

En concreto, la compañía apuesta por productos hardware, software de gestión y una sólida propuesta de virtualización virtualización orientada al campo de los data center modernos. “En un data center más del 80% de la energía se dedica a servidores, almacenamiento y refrigeración y aquí es donde vamos a centrar nuestra estrategia de Green IT, además de fomentar las tecnologías de virtualización. Hay que tener en cuenta que cualquier carga de virtualización ahorraría cuatro toneladas de CO2”, explica Adriano Galano, consultor tecnológico de Fujitsu.

En el entorno de los servidores, la apuesta por la innovación de centros sostenibles de la compañía se centra en la familia Primergy cuyos máximos representantes son el modelo RX300 S5, que ofrece una gran escalabilidad y eficiencia energética, además de disponer de la certificación EPA; así como el sistema BX900 “que es nuestro modelo estrella”. Admite hasta 18 servidores físicos dentro de la misma carcasa, además de permitir apilar chasis que se gestionan como una única unidad lógica. Además dispone de un fuerte ancho de banda interno. Sus prestaciones ecológicas permiten, según comenta Adriano Galano, “alcanzar un ahorro de hasta un 40% comparado con servidores de la compañía disponibles hace tres años”.

Para el ámbito del almacenamiento la oferta de Fujitsu se centra en Eternus donde destacan los sistemas DX60 y DX80 con la función EcoMode, diseñados para apagar los discos no usados y conseguir una reducción energética del 43%.

Por último, el tercer campo en el que está trabajando para conseguir centros de datos más sostenibles es en el del software con su suite ServerView, que permite monitorizar, gestionar, planificar y tarificar los servidores Primergy, ya que apaga y enciende dinámicamente las fuentes de alimentación, contribuyendo al ahorro de energía.

Todo esto, junto a la estrategia de virtualización que propone la compañía, lleva a la consecución de importantes beneficios, tales como una mejor utilización del hardware, reducción de servidores físicos, menor coste de infraestructuras, planificación de sus capacidades, mayor seguridad, disminución de costes enérgeticos, espacio y menos emisiones de CO2.

Fuente: Network World

Acaba de nacer una nueva iniciativa respaldada a nivel global para conseguir que las redes de comunicaciones sean hasta 1.000 veces más eficientes a nivel energético de lo que son actualmente.

Green Touch ™

Un consorcio mundial organizado por los laboratorios Bell Labs de Alcatel-Lucent ha dado un importante paso para conseguir unas redes de comunicaciones mucho más sostenibles y ecológicas. Se trata de la iniciativa denominada Green Touch y su objetivo es el de multiplicar por 1.000 la eficiencia energética en base a la transformación de las redes de comunicaciones e Internet.

Para hacernos una idea de la envergadura de sus objetivos, una vez conseguida esta reducción, el consumo energético necesario para abastecer las redes de comunicaciones de todo el mundo durante 3 años, deberá ser el mismo que el que se utiliza actualmente en un solo día.

Un objetivo realmente ambicioso pero con un denominador común: “Dar una respuesta global y de forma inmediata con acciones audaces para combatir el cambio climático”.

Para conseguirlo, el Bell Labs ha llegado a la conclusión de que las redes actuales de las TIC tienen el potencial para ser no 1.000, sino 10.000 veces más eficientes que las redes operativas actuales. Para ello, se han realizado un análisis de las propiedades fundamentales de las redes y tecnologías TIC (sistemas ópticos, inalámbricos, electrónicos, de procesamiento, de enrutamiento y arquitectura…), y estudiando sus límites físicos mediante la aplicación de fórmulas establecidas como la Ley de Shannon.

La iniciativa facilitará en un plazo de 5 años una arquitectura de referencia y demostraciones de los elementos clave necesarios para la dramática reducción del consumo energético. En febrero tendrán su primera reunión para marcar los tiempos durante este periodo.

Éstos son algunos de los miembros fundadores de la iniciativa Green Touch:

  • Operadores: AT&T, China Mobile, Portugal Telecom, Swisscom y Telefónica.
  • Laboratorios de Investigación de instituciones académicas: El Laboratorio de Investigación de Electrónica (RLE) del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), el Laboratorio de Sistemas Inalámbricos (WSL) de la Universidad de Stanford, y el Instituto para una Sociedad de Banda Ancha (IBES) de la Universidad de Melbourne.
  • Centros de Investigación sin ánimo de lucro y de la Administración: El Instituto de Investigación Aplicada de Microelectrónica CEA-LETI (Grenoble, Francia), imec (con sede en Lovaina, Bélgica), y el Instituto Nacional de Francia para la Investigación en Sistemas Informáticos y de Control (INRIA).
  • Laboratorios industriales: Los laboratorios Bell Labs de Alcatel-Lucent, el Instituto de Tecnología Avanzada de Samsung (SAIT), y Freescale Semiconductor.

Fuente: eWeek

Greenpeace presentó la última versión de su ranking y destacó nuevamente los esfuerzos de la firma finlandesa.

La Guía de Compañías Electrónicas Más Verdes es un clásico de Greenpeace que felicita y condena a las empresas tecnológicas de acuerdo a su comportamiento ecológico. La última versión del listado fue presentada en el CES y vuelve a tener a Nokia como líder.

La compañía finlandesa obtuvo 7.3 puntos gracias a la reducción del uso de sustancias tóxicas, aunque la organización ecologista destacó que su gestión de la energía podría haber sido más eficiente.

En el segundo puesto del ranking aparece Sony Ericsson (6.9 puntos), felicitada por el tratamiento de las sustancias químicas tóxicas pero con algunos problemas vinculados al reciclaje.

Toshiba (5.3 puntos) completa el podio con una buena nota en la eliminación de contaminantes que le permitió escalar dos posiciones.

Las empresas tecnológicas con menor conciencia ecológica, en cambio, han sido Nintendo (1.4 puntos) y Microsoft (2.4).

Esta es la última versión del ranking de las compañías electrónicas más verdes según Greenpeace:

  1. Nokia (7,3)
  2. Sony Ericcson (6,9)
  3.  Toshiba (5,3)
  4. Philips (5,3)
  5. Apple (5,1)
  6. LG Electronics (5,1)
  7. Sony (5,1)
  8. Motorola (5,1)
  9. Samsung (5,1)
  10. Panasonic (4,9)
  11. HP  (4,7)
  12. Acer (4,5)
  13. Sharp (4,5)
  14. Dell (3,9)
  15. Fujitsu (3,5)
  16. Lenovo (2,5)
  17. Microsoft (2,4)
  18. Nintendo (1,5)

Fuente: Silicon News

El gigante de internet solicitó una licencia para vender y comprar energía renovable, en un intento por convertirse en una empresa libre de emisiones de CO2.

Primero dominó el internet. Luego incursionó en el rubro de los libros electrónicos y los teléfonos inteligentes. Ahora el gigante Google Inc. expande sus horizontes y le apuesta a la producción de energía.

La empresa de Mountain View, California, parece no tener límites en sus estrategias de mercado. Apenas hace un mes creó una subsidiaria de nombre Google Energy, mediante la cual solicitó a la Comisión Federal Reguladora de Energía de Estados Unidos permisos para vender y comprar energía como cualquier otra empresa de servicio público.

¿Las intenciones? Google ha dicho que no tiene intenciones específicas de convertirse en comercializador de energía y que su objetivo principal es contar con la flexibilidad de comprar más energía renovable para el funcionamiento de sus gigantescos centros de datos.

“Queremos tener la posibilidad de contar con energía renovable para compensar el uso de energía que se requiere para nuestras operaciones”, dijo Niki Fenwick, vocero de la compañía al The New York Times, y aseguró que tener acceso a más energías renovables los ayudará a alcanzar su meta de convertirse en una empresa libre de emisiones de carbono.

Desde 2007 Google Inc. ha invertido más de 45 millones de dólares en sus intentos de producir energía renovable que sea más barata que el mismo carbón. También se ha embarcado en un sinnúmero de proyectos relacionados con el tema energético, como su famoso Power Meter, un sistema gratuito que permite monitorear la cantidad de energía que consumes en tu hogar o negocio.

Pero las especulaciones sobre los nuevos planes del gigante de internet no se hacen esperar: ¿Qué es lo que Google quiere con el rubro de la energía?, pregunta un artículo de la prestigiosa revisa estadounidense The Atlantic.

Pese a las benéficas implicaciones ambientales que esto podría traer para el planta, existen ligeras dudas sobre si la compañía en realidad poderosas razones económicas en su nueva aventura.

La pregunta está sobre la mesa. Tal vez un día las naciones reciban su energía a través de Google, así como sus teléfonos, sus libros, sus videos, sus correo electrónicos, sus mapas, sus búsquedas, etc.

Fuente: El Universal

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