Reducir el consumo energético y las emisiones de CO2. Es el mantra de toda una industria tecnológica preocupada por unas cifras cada vez más espinosas. Las TIC suponen el 2% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero a la atmósfera, una cifra equivalente al sector de aviación civil al completo, según Gartner. Incluso una simple búsqueda en Google tiene su impacto: 0,2 gramos de CO2. O lo que es lo mismo, un millar de búsquedas contamina tanto como conducir un coche durante un kilómetro.

Tecnología Ecológica

¿Se puede evitar? Gigantes como IBM, Google, HP o Microsoft llevan un tiempo con la solución en la boca: ‘green IT’. Es decir, construir servidores, centros de datos, PC y aplicaciones que consuman menos energía y, en consecuencia, emitan menos CO2 a la atmósfera. El problema es que, de momento, siguen sin convencer a las compañías para entrar en el juego. Apenas un puñado en Europa y EE UU, y aún menos en España, se han propuesto seriamente controlar su consumo energético.

En concreto, menos del 30% de las grandes empresas mundiales han desarrollado iniciativas para controlar el impacto medioambiental de su uso de tecnología. El resto aún no ha tomado medidas o, directamente, no está interesado. ‘Lo último que quieren los directores de tecnología es tener que lidiar con otro problema’, explica David Metcalfe, director general de Verdantix, consultora especializada en cambio climático. ‘Pero lo van a tener que hacer. El precio de la energía seguirá subiendo y se aprobarán más regulaciones que obliguen a controlar su consumo. Cualquier organización por encima de los 1.000 millones de euros de facturación y el 3,5% de gasto en tecnología, debería estar preocupada’.

El conflicto se reduce a una cuestión muy simple: ¿quién paga la factura energética? El consumo de electricidad de miles de PC, servidores y centros de datos puede llegar a superar el 30% del gasto energético total de una compañía. Sin embargo, el director de tecnología se desentiende del coste, que suele recaer en el departamento de operaciones. Por eso su reacción actual a la tecnología ecológica es previsible: ‘baja prioridad’.

En adelante la situación podría cambiar. Los directores de operaciones y financieros empiezan a analizar con lupa cada partida presupuestaria en busca de reducciones. Y el consumo energético será un área estrella. ‘Hoy el responsable de tecnología no paga la cuenta energética, pero en un futuro se le imputará y entonces la tendrá que gestionar y reducir’, asegura Miguel Ángel Ordóñez, director de servicios de instalaciones de IBM. Según sus datos, el 42% de las empresas desconoce por completo cuál es su consumo energético. ‘Hay facturas entre 600.000 euros y un millón que se podrían reducir hasta en el 40%’. Y con ello, su impacto medioambiental.

Tecnología y responsabilidad social

De momento, sólo las compañías con programas de responsabilidad social corporativa han puesto en marcha estrategias de cambio climático que fuerzan a los departamentos de sistemas a ser más eficientes. Vodafone, HSBC o Virgin se han comprometido a recortar sus emisiones de CO2 reduciendo el número de centros de datos, desplegando software que apaga los ordenadores no utilizados o sustituyendo los desplazamientos de avión por sistemas de videoconferencia. Tesco, la cadena inglesa de supermercados, anunció recientemente un plan para diseñar tiendas ecológicas que contaminan un 70% menos.

En España los ejemplos son escasos. Endesa, junto con IBM, reducirá el consumo energético de sus sistemas en Latinoamérica en un 50%. Es decir, 1.290 toneladas de CO2 menos emitidas cada año a la atmósfera. Repsol YPF es otro de los referentes. ‘Estamos muy distribuidos geográficamente, con 24 centros de datos en medio mundo. Queremos reducirlos a 4 en un futuro’, dice Javier García, director de planificación y arquitectura de sistemas de la compañía.

Fuera del sector energético, en España la tecnología ecoeficiente parece sólo una moda. ‘Los directores tecnológicos tal vez tengan otros asuntos más importantes en los que pensar, pero eso cambiará. Ahora todos preguntan ¿dónde puedo recortar costes? Y un área de ahorro directo es pedir a los proveedores reducciones por eficiencia energética’, señala Rakesh Kumar, vicepresidente de Gartner.

Muchas firmas tienen ya externalizada gran parte de sus centros de datos a proveedores como HP, IBM o T-Systems. Pero sólo algunas empiezan a exigirles planes de optimización de energía como medida de ahorro de costes en el contrato final. ‘Hasta el 12% de lo que pagan por la gestión de un centro de datos se va en energía. Y son cifras que crecen muy rápido, entre el 15% y el 20% cada año’, asegura Kumar.

Ausencia de regulaciones

La otra incógnita será conocer el impulso que las regulaciones puedan tener en la adopción de tecnología ecológica. Hasta ahora ha sido escaso. Más allá del Protocolo de Kioto y el código de conducta de centros de datos aprobado en Noviembre por la UE, que es voluntario, la ausencia de regulaciones es casi completa. ‘Confiamos en que esto cambie en los próximos años. El compromiso del plan Europa 2020 de reducir en el 20% las emisiones de la UE en 2020 irá creando regulaciones por país’, cuenta Pedro Montarelo, director de responsabilidad social corporativa de Sun Microsystems.

Hasta entonces, serán las propias tecnológicas las que deban tirar del carro. Sun es precisamente uno de los cientos de proveedores que se han unido a la iniciativa Climate Savers creada por Google e Intel en el 2007. El objetivo: reducir en el 2010 en 54 millones de toneladas las emisiones de CO2 provocadas por el uso de ordenadores, lo que equivaldría a la contaminación de 11 millones de coches.

Los proveedores más ecológicos

Según un estudio reciente de la consultora Gartner y WWF, sólo cuatro proveedores tecnológicos están a la cabeza en materia medioambiental y de eficiencia energética: BT, Fujitsu, IBM y HP. Otros, como Google, Nokia o Dell van un paso por detrás. Y gigantes asiáticos como Lenovo o Wipro, e incluso la alemana SAP, están a la cola.

Muchas de las iniciativas anunciadas, como el último acuerdo entre Google y General Electric para hacer las energías renovables más accesibles, parecen no ir más allá de las meras intenciones. ‘Las compañías no deben confundir estrategias de comunicación y visibilidad con acciones reales’, explica el informe. Pero, ¿qué debería hacer un director tecnológico para explorar las opciones de subirse al green IT?

‘Tan simple como visitar un centro de datos ecoeficiente, ver cómo funciona y hablar con otros directivos del sector que los esté utilizando’, dice David Metcalfe. Luego viene lo difícil, las métricas, las cifras. ‘Debe conocer cuál es su gasto energético por componente, por tecnología, por área de gestión y por plataformas y su equivalente a emisiones en CO2’, añade Miguel Ángel Ordóñez. ‘Una vez controla esas cifras, ya puede calcular cuánto podría ahorrarse’.

¿Misión imposible? ‘No, cualquier mercado es desarrollado primero por los proveedores’ asegura Metcalfe. ‘Éste no será diferente’.

Fuente: Cinco Días

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