marzo 2009


Según Juergen Amold, presidente de SNIA (Storage Networking Industry Association) Europa, con algunas sencillas modificaciones, las empresas pueden reducir el coste energético de sus centros de datos. Por ejemplo, si un datacenter tiene una temperatura demasiado elevada, deberían comprobarse las especificaciones hardware para ver si es posible evitar parte de su calentamiento.

Se habla mucho sobre los centros de datos verdes, pero cuando se analizan los proyectos e inversiones de ahorro energéticos que realmente se están llevando a cabo, se llega pronto a la conclusión de que aún queda mucho por hacer, en opinión de Amold. Este experto atribuye el desequilibrio entre los discursos teóricos y la acción a la recesión económica, que desvía el gasto hacia áreas de mayor urgencia que la transformación de los centros de datos según los principios de las Green IT. Sin embargo, según Amold, resulta esencial que el ahorro energético no quede relegado al olvido.

Incluso si la presión presupuestaria aprieta, hay mucho que puede hacerse para aumentar el nivel ecológico y la eficiencia de los centros de datos sin necesidad de gastar mucho dinero para conseguirlo. Un buen comienzo sería la refrigeración, porque representa entre el 0% y el 70% del gasto en potencia de los data centers, según Amold.

En éste ámbito existe un amplio espacio para la realización de mejoras, en su opinión. “Muchos centros de datos están excesivamente calientes y ello se debe con frecuencia a que sus gestores prefieren seguir seguros, como están, y no indagar qué tipo de equipamiento están utilizando”. Pero las empresas deberían comprobar las especificaciones hardware con que cuentan y valorar cuál debería ser realmente la temperatura del centro de datos, según Amold.

Por ejemplo, el nuevo equipamiento puede soportar más carga sin elevar su temperatura que el hardware heredado, y, si, por ejemplo, una valoración muestra que existe un antiguo array de almacenamiento que eleva la temperatura del centro de datos de18 a 25 grados, tendría mucho sentido desde el punto de vista financiero invertir en sus sustitución.

Otros consejos de Amold al respecto incluyen la organización de cableado y la instalación de paneles en racks para mejorar el flujo de aire dentro de las salas, o, sencillamente, mantener las luces de las salas de data center apagadas siempre que sea posible.

Fuente: CIO

El próximo 28 de marzo, a las 20:30,  tienes una cita con el Planeta para demostrar que la lucha contra el Cambio Climático es posible.

La Hora del PlanetaEsta iniciativa de WWF es la mayor campaña en defensa del medio ambiente de la historia, en la que participarán 1000 millones de personas. La Hora del Planeta 2009  involucrará a los gobiernos, ciudadanos y empresas en  una acción conjunta para llamar la atención sobre los efectos del calentamiento global y exigir a los líderes políticos que actúen para controlar las emisiones de CO2 antes de que sea demasiado tarde.  Hasta ahora, más de 1700 ciudades de 80 países  se han comprometido a apagar las luces de sus edificios más emblemáticos, como gesto simbólico de apoyo a La Hora del Planeta.

¿Cuál es el objetivo de La Hora del Planeta?

En diciembre de este año, los líderes de 192 países se reunirán en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que tendrá lugar en Copenhague  para lograr un nuevo acuerdo global que de continuidad al protocolo de Kioto. Es la última oportunidad que tiene la humanidad para actuar de forma conjunta contra el cambio climático y por eso, La Hora del Planeta de WWF quiere mandar un mensaje claro exigiendo un acuerdo ambicioso, justo equitativo.

Fuente: WWF

Reducir el consumo energético y las emisiones de CO2. Es el mantra de toda una industria tecnológica preocupada por unas cifras cada vez más espinosas. Las TIC suponen el 2% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero a la atmósfera, una cifra equivalente al sector de aviación civil al completo, según Gartner. Incluso una simple búsqueda en Google tiene su impacto: 0,2 gramos de CO2. O lo que es lo mismo, un millar de búsquedas contamina tanto como conducir un coche durante un kilómetro.

Tecnología Ecológica

¿Se puede evitar? Gigantes como IBM, Google, HP o Microsoft llevan un tiempo con la solución en la boca: ‘green IT’. Es decir, construir servidores, centros de datos, PC y aplicaciones que consuman menos energía y, en consecuencia, emitan menos CO2 a la atmósfera. El problema es que, de momento, siguen sin convencer a las compañías para entrar en el juego. Apenas un puñado en Europa y EE UU, y aún menos en España, se han propuesto seriamente controlar su consumo energético.

En concreto, menos del 30% de las grandes empresas mundiales han desarrollado iniciativas para controlar el impacto medioambiental de su uso de tecnología. El resto aún no ha tomado medidas o, directamente, no está interesado. ‘Lo último que quieren los directores de tecnología es tener que lidiar con otro problema’, explica David Metcalfe, director general de Verdantix, consultora especializada en cambio climático. ‘Pero lo van a tener que hacer. El precio de la energía seguirá subiendo y se aprobarán más regulaciones que obliguen a controlar su consumo. Cualquier organización por encima de los 1.000 millones de euros de facturación y el 3,5% de gasto en tecnología, debería estar preocupada’.

El conflicto se reduce a una cuestión muy simple: ¿quién paga la factura energética? El consumo de electricidad de miles de PC, servidores y centros de datos puede llegar a superar el 30% del gasto energético total de una compañía. Sin embargo, el director de tecnología se desentiende del coste, que suele recaer en el departamento de operaciones. Por eso su reacción actual a la tecnología ecológica es previsible: ‘baja prioridad’.

En adelante la situación podría cambiar. Los directores de operaciones y financieros empiezan a analizar con lupa cada partida presupuestaria en busca de reducciones. Y el consumo energético será un área estrella. ‘Hoy el responsable de tecnología no paga la cuenta energética, pero en un futuro se le imputará y entonces la tendrá que gestionar y reducir’, asegura Miguel Ángel Ordóñez, director de servicios de instalaciones de IBM. Según sus datos, el 42% de las empresas desconoce por completo cuál es su consumo energético. ‘Hay facturas entre 600.000 euros y un millón que se podrían reducir hasta en el 40%’. Y con ello, su impacto medioambiental.

Tecnología y responsabilidad social

De momento, sólo las compañías con programas de responsabilidad social corporativa han puesto en marcha estrategias de cambio climático que fuerzan a los departamentos de sistemas a ser más eficientes. Vodafone, HSBC o Virgin se han comprometido a recortar sus emisiones de CO2 reduciendo el número de centros de datos, desplegando software que apaga los ordenadores no utilizados o sustituyendo los desplazamientos de avión por sistemas de videoconferencia. Tesco, la cadena inglesa de supermercados, anunció recientemente un plan para diseñar tiendas ecológicas que contaminan un 70% menos.

En España los ejemplos son escasos. Endesa, junto con IBM, reducirá el consumo energético de sus sistemas en Latinoamérica en un 50%. Es decir, 1.290 toneladas de CO2 menos emitidas cada año a la atmósfera. Repsol YPF es otro de los referentes. ‘Estamos muy distribuidos geográficamente, con 24 centros de datos en medio mundo. Queremos reducirlos a 4 en un futuro’, dice Javier García, director de planificación y arquitectura de sistemas de la compañía.

Fuera del sector energético, en España la tecnología ecoeficiente parece sólo una moda. ‘Los directores tecnológicos tal vez tengan otros asuntos más importantes en los que pensar, pero eso cambiará. Ahora todos preguntan ¿dónde puedo recortar costes? Y un área de ahorro directo es pedir a los proveedores reducciones por eficiencia energética’, señala Rakesh Kumar, vicepresidente de Gartner.

Muchas firmas tienen ya externalizada gran parte de sus centros de datos a proveedores como HP, IBM o T-Systems. Pero sólo algunas empiezan a exigirles planes de optimización de energía como medida de ahorro de costes en el contrato final. ‘Hasta el 12% de lo que pagan por la gestión de un centro de datos se va en energía. Y son cifras que crecen muy rápido, entre el 15% y el 20% cada año’, asegura Kumar.

Ausencia de regulaciones

La otra incógnita será conocer el impulso que las regulaciones puedan tener en la adopción de tecnología ecológica. Hasta ahora ha sido escaso. Más allá del Protocolo de Kioto y el código de conducta de centros de datos aprobado en Noviembre por la UE, que es voluntario, la ausencia de regulaciones es casi completa. ‘Confiamos en que esto cambie en los próximos años. El compromiso del plan Europa 2020 de reducir en el 20% las emisiones de la UE en 2020 irá creando regulaciones por país’, cuenta Pedro Montarelo, director de responsabilidad social corporativa de Sun Microsystems.

Hasta entonces, serán las propias tecnológicas las que deban tirar del carro. Sun es precisamente uno de los cientos de proveedores que se han unido a la iniciativa Climate Savers creada por Google e Intel en el 2007. El objetivo: reducir en el 2010 en 54 millones de toneladas las emisiones de CO2 provocadas por el uso de ordenadores, lo que equivaldría a la contaminación de 11 millones de coches.

Los proveedores más ecológicos

Según un estudio reciente de la consultora Gartner y WWF, sólo cuatro proveedores tecnológicos están a la cabeza en materia medioambiental y de eficiencia energética: BT, Fujitsu, IBM y HP. Otros, como Google, Nokia o Dell van un paso por detrás. Y gigantes asiáticos como Lenovo o Wipro, e incluso la alemana SAP, están a la cola.

Muchas de las iniciativas anunciadas, como el último acuerdo entre Google y General Electric para hacer las energías renovables más accesibles, parecen no ir más allá de las meras intenciones. ‘Las compañías no deben confundir estrategias de comunicación y visibilidad con acciones reales’, explica el informe. Pero, ¿qué debería hacer un director tecnológico para explorar las opciones de subirse al green IT?

‘Tan simple como visitar un centro de datos ecoeficiente, ver cómo funciona y hablar con otros directivos del sector que los esté utilizando’, dice David Metcalfe. Luego viene lo difícil, las métricas, las cifras. ‘Debe conocer cuál es su gasto energético por componente, por tecnología, por área de gestión y por plataformas y su equivalente a emisiones en CO2’, añade Miguel Ángel Ordóñez. ‘Una vez controla esas cifras, ya puede calcular cuánto podría ahorrarse’.

¿Misión imposible? ‘No, cualquier mercado es desarrollado primero por los proveedores’ asegura Metcalfe. ‘Éste no será diferente’.

Fuente: Cinco Días

Los Sistemas Integrados de Gestión (SIG’s) de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE’s) Ecotic, Ambilamp, Ecoasimelec, Ecofimática, Ecolum, ERP y Tragamóvil, han firmado recientemente un convenio marco de colaboración con la Xunta de Galicia para la gestión de RAEE’s recogidos en instalaciones municipales. Con esta firma se pretende impulsar la recogida selectiva de este tipo de residuos dentro de esta comunidad autónoma y reducir el número de residuos que no se tratan convenientemente una vez terminada su vida útil.

raeeCon esta iniciativa se busca que el residuo proveniente de los aparatos eléctricos y electrónicos recogidos en instalaciones municipales sea gestionado según marca el Real Decreto para reducir el impacto medioambiental de los mismos.

El convenio marco incluye la posibilidad de que los diferentes Sistemas Integrados de Gestión puedan instalar contenedores adecuados a cada producto en los puntos limpios de la comunidad autónoma.

Así, este acuerdo incluye la recogida de los grandes y pequeños electrodomésticos (que comprende aparatos de aire acondicionado), equipos de informática y telecomunicaciones, aparatos electrónicos de consumo, de alumbrado, herramientas, instrumentos de vigilancia y control, máquinas expendedoras y cualquier otro que pueda pertenecer a alguna de estas categorías.

Fuente: Ambiente y Clima

IDC, presenta el primer estudio sobre “Green IT” (tecnología verde: amigable con el medio ambiente) en America Latina; éste tiene como objetivo analizar las prioridades de inversión, así como la adopción y la implementación de modelos “Green IT” en los dos países más grandes de Latinoamérica.

LATAM green ITSer “green” se ha convertido en la actualidad en algo primordial en compañías de América Latina, aumentando significativamente su importancia en las agendas de los CEO´s de la Región.

El estudio concluye que casi el 70% de las organizaciones en Latinoamérica consideran importante hacer un esfuerzo para reducir el impacto que tienen sus operaciones en el medio ambiente. Sin embargo sólo una cuarta parte de ellas estarán dispuestas a comprar Tecnologías Green Premium.

Por otro lado el 49% de las firmas encuestadas creen también que el IT supplier’s “greenness” (conciencia ambiental del proveedor de TI) influye considerablemente en el proceso de decisión de compra. Las empresas creen que las principales acciones que los proveedores de TI deberían adoptar para colaborar con el medio ambiente son las de reducir sus propias emisiones de carbono y aumentar el uso de materiales reciclados en la obtención de sus productos.

Para la investigación, el grupo de profesionales de IDC encuestó 333 empresas, y un aproximado de 68% consideran que el principal impulsor para la adopción de “Green IT” es la reducción de costos, sumada al posicionamiento de marca y la reputación de sus empresas. Un claro ejemplo de ello, es Petrobras en Brasil.

El caso de México

Las mayores compañías van por la segunda ola de consolidación y optimización de TI. Después de invertir en infraestructura de data centres para acelerar su crecimiento, las compañías mexicanas comprendieron que la única manera de seguir progresando eficazmente, era incorporando no sólo virtualización, sino blades, y actualizando sus redes.Durante estas actualizaciones se consideraron a los proveedores “Green”.

El Gobierno de México es el más activo en lo que respecta a este tipo de regulaciones e iniciativas “Green IT” de toda América Latina y gracias a sus políticas lo ha ido implementando en todo el país.

Fuente: CompuChannel

Las fundaciones medioambientales de Asimelec especializadas en reciclaje, Tragamóvil, Ecofimática y Ecoasimelec, gestionaron 12 millones de kilogramos de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos para su reciclaje en 2008, informó hoy la asociación.Por su parte, la Fundación Ecopilas, creada en 2000 para la gestión medioambiental de pilas, baterías y acumuladores portátiles usados, ha ubicado hasta el momento 4.000 contenedores para pilas y baterías usadas y tiene el objetivo de alcanzar en 2011, un 25% del total de pilas y batería puestas en el mercado.

Pilas

La patronal, que integra las empresas del sector de la Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), indicó que ha exportado a varios países de Latinoamérica la experiencia de sus fundaciones medioambientales.

De esta forma, Chile y Colombia prevén instaurar ‘Sistemas Integrados de Gestión’ (SIG), para el reciclaje de residuos de la industria TIC, tomando como referencia el modelo de Asimelec, según la asociación.

“Uno de los valores añadidos a destacar de los SIG’s es el hecho de que constituyen la garantía para una adecuada defensa de los intereses tanto de las empresas productoras y responsables de la gestión de los residuos que generan, impuesta por la normativa española derivada de la europea, como de los usuarios”, explicó Asimelec.

Fuente: Europa Press

El Parlamento Europeo ha aprobado un informe que establece que el objetivo de un 20% de eficiencia energética para 2020 debería ser jurídicamente vinculante.La Unión Europea ha dado un paso más en el establecimiento de un marco legal que controle el consumo energético de los dispositivos electrónicos con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los países miembros.

Green Europe

La Eurocámara ha aprobado esta mañana un informe sobre el seguimiento de los planes nacionales de acción para reducir el consumo eléctrico, en el que pide a la Comisión que el objetivo de alcanzar el 20% de eficiencia energética para 2020 sea jurídicamente vinculante y forme parte de los esfuerzos de los Veintisiete.

Para que se cumpla esta medida, los Estados miembros están obligados a presentar planes nacionales de acción, aunque advierten que los retrasos en las entregas y los contenidos incompletos de algunos planes ponen en peligro los objetivos fijados.

El Paralamento Europeo ha solicitado a los Estados que vayan más allá del objetivo mínimo nacional fijado en el ahorro del 9% para 2016 (establecido en la directiva de servicios energéticos de 2006), con la idea de llegar al objetivos de un 20% de eficiencia en 2020.

El ponente del informe, András Gyürk, ha animado también a los países a que, siempre que sea posible, hagan uso de fuentes alternativas de energías renovables como la eólica, la biomasa, los biocombustibles y las energías undimotriz y mareomotriz.

Fuente: vnunet

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