Cientos de miles de centros de datos en todo el mundo albergan los millones de servidores y sistemas de almacenamiento necesarios para mantener la actividad en la era de Internet. Millones de personas con sus ordenadores encendidos permanentemente. Máquinas trabajando 24 horas al día que consumen una enorme cantidad de energía tanto para su funcionamiento, como para su refrigeración.La factura energética se dispara y también la medioambiental: las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) son responsables del 2% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del mundo, según Gartner. “Nos enfrentamos a un crecimiento exponencial de la infraestructura tecnológica, pero es necesario que su coste no aumente a la misma velocidad porque sería inviable”, explica Angels Moreu, directora de la división de hardware de IBM.

Ecoeficientes

Los fabricantes de tecnología se han puesto a pensar en verde para ofrecer tecnologías ecoeficientes. “Permiten un gran ahorro de energía, lo que repercute tanto en la cuenta de resultados, como en la protección del medio ambiente”, explica Pedro Montarelo, director de RSC de Sun Microsystems.

Si se consigue que la tecnología consuma menos, habrá menos energía que producir y, consecuentemente, un nivel más bajo de emisiones contaminantes a la atmósfera. La corriente del green IT no es una moda. Pero las empresas, más que por conciencia medioambiental, se mueven por la promesa de los ahorros económicos.

Los centros de proceso de datos, en continuo crecimiento, son grandes devoradores de energía. Su utilidad es innegable: “Sólo con entrar en una página web, un usuario puede haber enviado señales a hasta 7.000 servidores”, afirma Enrique Valer, director general de Schneider Electric España. Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente estadounidense, los centros de datos consumen aproximadamente el 1,5 % de la electricidad que se utiliza en todo el país.

Según Jonathan Koomey, profesor de la Universidad de Stanford, la energía necesaria para el funcionamiento y la refrigeración de los millones de servidores del mundo es equivalente a la que requirieron catorce estaciones eléctricas de mil megavatios en 2005. IDC prevé que el gasto en suministro de energía y refrigeración de los centros de datos supere este año el presupuesto destinado al hardware.

Impacto

Un centro de datos mal configurado pueden consumir cien veces más electricidad por metro cuadrado que un edificio de oficinas normal, según Accenture. Por eso, un centro de datos verde puede tener un gran impacto en las cuentas de resultados, y es donde se centran hasta ahora más iniciativas. Pero hay inhibidores.

Energy Datacenter

“El departamento de tecnologías de la información de una empresa no paga la factura eléctrica de una empresa. Hasta ahora, no se habían fijado en el ahorro que puede suponer” asegura Montarelo. Se calcula que la factura eléctrica supone cerca del 22% de los costes de un centro de datos.

Según un estudio de IBM presentado hace un año, el 42% de los ejecutivos de TI del mundo afirma que su empresa no hace un seguimiento del gasto energético originado por los sistemas tecnológicos. “Requiere un compromiso de la alta dirección y no buscar resultados cortoplacistas”, explica Moreu.

Los fabricantes de tecnología están trabajando en los últimos años en servidores que consuman menos energía y disipen menos calor, lo que también reduce la necesidad de refrigeración de los centros de datos. Por ejemplo, Sun desarrolló un microprocesador, el UltraSPARC T1, que consume lo mismo que una bombilla doméstica, unos 70 vatios.

Virtualización

Otra tendencia es la virtualización, que permite consolidar las cargas de trabajo en menos ordenadores, incrementando el uso de los mismos. Además, hay software que permite poner automáticamente los servidores en modo de espera cuando no se necesitan.

Y hay formas más eficientes para refrigerar los centros de datos, por ejemplo, con aguas subterráneas. También es posible refrigerar sólo zonas estancas donde están los equipos y no toda la habitación. IBM tiene unas puertas de refrigeración que reducen la salida de calor de los servidores de los centros de datos en hasta un 60%.

Mientras, Google ha preferido trasladar su centro de datos a Siberia. La ola verde no es exclusiva del centro de datos. Los PC de las oficinas consumen también mucha energía, puesto que como término medio tienen 300 vatios de potencia. Por ejemplo, Sun propone sustituir estos equipos por terminales conectados a la red, con consumos de cuatro vatios. Por su parte, los expertos recomiendan alargar la vida útil de los ordenadores, puesto que la energía utilizada para fabricar un PC suele suponer las cuatro quintas partes de la que ese ordenador empleará a lo largo de su vida.

Recomendaciones

Accenture aconseja a los departamentos de TI ir más allá del centro de proceso de datos. Así, pueden promover prácticas verdes entre los empleados, como desconectar sus equipos en vez de dejarlos en reposo, reducir el volumen de impresión, utilizar equipamiento de oficina más eficiente (por ejemplo, impresoras multifunción y de doble cara). Obviamente, el responsable de TI debería comprar verde: exigiendo la acreditación Energy Star en los equipos o, incluso, favoreciendo a los proveedores que tengan políticas para reutilizar o reciclar sus embalajes.

Sólo una cuarta parte de las firmas encuestadas por Forrester ha puesto por escrito criterios verdes en sus procesos de compra.

“Pasará tiempo antes de que se puedan elaborar unas buenas prácticas verdes. Hasta ahora, las cuestiones medioambientales han sido una preocupación secundaria para las empresas, así que a los directores de sistemas les ha resultado fácil posponer el momento de abordarlas o desentenderse”, explican en Accenture.

“Es básico que la estrategia verde no sea una iniciativa independiente o puntual dentro de una empresa, sino una estrategia global de toda la compañía”, recuerda José Andrés Sánchez, vicepresidente de Capgemini España.

Fuente: Expansión

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