En la era de la información, los sistemas informáticos de la empresa, sus prestaciones y la potencia que precisan para funcionar crecen de forma exponencial, al mismo ritmo que lo hace su huella ecológica, como consecuencia, del elevado consumo eléctrico que requieren estos equipos.Si tenemos en cuenta que en el mundo hay millones de servidores en funcionamiento, podemos deducir que, en poco tiempo, los centros de datos emitirán más gases de efecto invernadero que las líneas aéreas. Además, la Ley de Moore determina que el coste eléctrico de los equipos IT será superior al coste de adquisición de los mismos, mientras que, paralelamente, el precio de la energía no deja de incrementarse.

Por todo ello, la necesidad de controlar el gasto energético en este campo e implementar soluciones que atenúen sus efectos en el entorno resulta imperiosa.

En esa apuesta por el “Green IT“, el principal reto que deben plantearse hoy las empresas es la eficiencia energética de los centros de datos (CPD), donde alojan sus infraestructuras TIC.

En ese sentido, la contribución del centro de datos profesional al “Green IT” es maximizar la cantidad de potencia/energía útil entregada a los equipos TIC por cada unidad de potencia/energía consumida, reduciendo así los gastos de operación y su impacto medioambiental. La tasa de uso eficiente de potencia PUE (Power Usage Efficiency) mide la relación entre cada vatio necesario para alimentar un equipo en el centro de datos y la cantidad de vatios que deben tomarse de la red; cuanto menor sea, más eficiente será el uso de la energía, ya que significará que se han atenuado las pérdidas en el proceso que va desde la generación hasta la entrega.

La mejor energía verde es la no gastada: eso es de verdad “Green IT“. Otros elementos que determinan la política medioambiental de un centro de proceso de datos son su estrategia TIC o el empleo de un hardware eficiente para el uso de potencia/energía.

Además de las técnicas de gestión para mejorar la eficiencia de los recursos, tanto de la red eléctrica como del centro de datos y los equipos, también están cobrando auge iniciativas como la virtualización de servidores, que reducen el espacio físico, los componentes que necesitan alimentación y refrigeración y, por tanto, el consumo de energía.

Con estas medidas se obtiene el máximo rendimiento de los recursos, con ventajas medioambientales, y beneficios para la rentabilidad del negocio.

Fuente: El País

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