Lejos de ser una corriente pasajera, el sector TIC está apostando fuerte por la eficiencia energética, la reducción del impacto ambiental y las emisiones de C02

Las nuevas tecnologías y las redes de telecomunicaciones, que requieren un gran consumo de energía (cada vez más escasa y costosa), no quieren quedarse atrás y están avanzando en la investigación para el uso de energías renovables y la reducción del impacto ambiental. Los grandes retos del mercado TIC pasan por el uso de energías menos agresivas para el medio ambiente y más eficientes y por la reducción de la emisión de gases que provocan el “efecto invernadero”, como el dióxido de carbono y otro tipo de sustancias tóxicas que hoy son utilizadas tanto en la producción de materiales tecnológicos como en el consumo de dichos materiales. 

Tendencia ecológica

La tendencia del sector a acelerar el uso de las energías limpias no viene sólo de las empresas productoras de tecnología, sino también de los consumidores que demandan de forma creciente productos ecológicos. También las organizaciones internacionales y los políticos han situado el “Green IT” en el centro de la agenda del sector.

La conferencia anual de Hannover sentó este año las bases del compromiso de la reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la mitad entre 2007 y 2010. Además, las empresas han de cumplir, dentro del Protocolo de Kioto, la reducción de gases de efecto invernadero y gestionar sus residuos de forma responsable. Para tratar el reciclado de residuos (aceites, luminarias, cartón, reciclaje de baterías de SAIs, grupos electrógenos, servidores, soporte magnético), las empresas TIC tienen que adaptarse a la normativa ISO 14001.

En el marco de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), las políticas dirigidas hacia una mejora energética ocupan un “lugar estelar”, declaró Tatiana Díaz Lobo, directiva experta en soluciones medioambientales de la consultoría Primal Management Solutions. El sector desea optimizar sus procesos, utilizando sistemas energéticos más eficientes, controlando mejor las pérdidas energéticas y haciendo uso de energías limpias que puedan reducir los efectos nocivos de esta industria hacia el medio ambiente.
Sin embargo, “algunas de estas políticas hoy sólo se pueden desarrollar en las grandes empresas, porque los costes son altamente elevados y no tienen un claro retorno de la inversión”, reconoció Díaz para quien este tipo de nuevas políticas energéticas deben estar “acompañadas de apoyos o subvenciones gubernamentales para que las PYMES estén también en condiciones de aplicar estas propuestas”.

La filosofía de la creación de equipos muy comprometidos con el diseño de bajo consumo y ahorro energético llevada al terreno del networking, la convergencia de voz y datos afecta muy directamente al entorno, ya que en los últimos años estamos asistiendo a un incremento de las demandas en la red y en consecuencia, a un incremento del consumo de energía para poder soportar la complejidad del tráfico en la red. 

Las estrategias más empleadas para la gestión responsable y la implantación de buenas prácticas de sostenibilidad son el control y homologación de los sistemas de refrigeración, calefacción, gestión de consumos de agua, recursos naturales, residuos y emisiones que impacten al medio ambiente y por la correcta gestión de los Centros de Procesos de Datos y virtualización de servidores.

Eficiencia en los CPDs

Una de las principales fuentes de emisiones de carbono de las empresas del sector TIC procede de la generación de electricidad. Sin embargo, la generalización del uso de las nuevas tecnologías, la ampliación del ancho de banda de red y la capacidad del almacenamiento aumentan también la necesidad de energía y refrigeración en el data center.

Gartner estima que en este año el 48 por ciento de los presupuestos TIC de las empresas estarán destinados al pago de las facturas del consumo eléctrico. Además, según datos facilitados por la consultora, el 25 por ciento de las emisiones de CO2 se pueden imputar a los Centros de Proceso de Datos y el 40 por ciento de las mismas son directamente imputables a los ordenadores y monitores.

Según VMWare “con cada servidor físico eliminado del CPD evitamos aproximadamente 3,5 toneladas de emisiones de CO2 por año, equivalente a lo que recicla un bosque de unos 250 árboles maduros”.
Las empresas que forman parte del consorcio mundial dedicado al avance en la eficiencia energética para centros de datos y entornos informáticos Green Rid coinciden en que la eficiencia energética en el CPD es el aspecto más significativo al que actualmente se enfrentan los proveedores de tecnología y sus clientes. En este sentido, muchas empresas ya apuestan por la buena organización y planificación del proceso de producción como un criterio adicional en sus empresas como valor añadido desde el punto de vista económico y medioambiental.

“Es un hecho generalmente aceptado que la mayoría de los centros de datos pueden alcanzar rápidamente un incremento aproximado del diez por ciento de la eficiencia energética utilizando las energías disponibles, mejorando la forma de gestión y la disciplina de medida”, apuntó el vicepresidente de Iniciativas Industriales para APC, John Tuccillo.

El director de Calidad Medioambiental de Steria, Julio César Álvarez , explica que los CPDs requieren aproximadamente el 15 por ciento de la energía que es consumida en nuestra sociedad por lo que es preciso analizar dónde se emplea dicho consumo en un CPD, para estudiar posibles medidas minimizadoras. “De esa cantidad de energía, se estima que el 60 por ciento se destina a la refrigeración, 27 por ciento a la infraestructura de IT, 10 por ciento a la conversión de corriente y 3 por ciento a la iluminación”.

Por su parte, el director general de Interxion, Robert Assink, recomienda la optimización de la energía como recurso escaso y costoso, ya que “la mejor energía verde es la energía no gastada”.

Virtualización

“Hace unas décadas, la implantación de más servidores era la única forma de almacenar y gestionar los crecientes volúmenes de información. Después vino la virtualización de sistemas como una forma de optimizar recursos. Ahora es el momento de los servicios vitualizados: hosting gestionado, seguridad, telefonía IP, VPN, …. En lugar de máquinas físicas, nos habituaremos a adquirir servicios ligados a máquinas virtuales, que quizá aparezcan “empaquetadas” como sus equivalentes físicos, pero en realidad serán un conjunto de recursos en forma de archivos en disco o espacio de proceso compartidos por varias CPU. José Manuel Armada, Director de Ingeniería de Clientes de Interoute Iberia.

La virtualización de servidores, aplicaciones y servicios, así como la consolidación de los sistemas de almacenamiento de datos en infraestructuras de mayor potencia para evitar la redundancia de equipamiento de conversión eléctrica son las apuestas de las empresas del sector en términos de eficiencia energética.
Tal y como explica el responsable de infraestructuras de Telefónica, Francisco Muiña, “con simples procedimientos respecto a infraestructuras se pueden conseguir importantes ahorros energéticos en sistemas de refrigeración”. La operadora española tiene en todos sus centros normas muy estrictas para maximizar el factor de refrigeración frente a consumo como limitar la disponibilidad eléctrica por rack, configuraciones de bastidores en pasillos fríos/pasillos calientes, impedir retorno o mezcla de corrientes de aire o tapar huecos no utilizados.

Fuente: RedesTelecom

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