La industria TIC europea crea un foro donde se compromete a recortar su propio impacto ambiental y el del resto de sectores.

El sector tecnológico europeo quiere liderar la lucha contra el cambio climático y por eso se ha comprometido esta semana en Sevilla a recortar su impacto medioambiental y el del resto de los sectores económicos, además de educar al consumidor en prácticas más eficientes. Estas empresas admiten que contribuyen al problema, ya que emiten el 2% de las emisiones y coparán en 2020 el 45% del consumo eléctrico con sus productos, pero tienen claro que pueden aportar el grueso de las soluciones al conjunto de la actividad económica. Además, impulsar el uso de la tecnología para procurar el desarrollo sostenible originará un lucrativo negocio para las empresas TIC, como admite Mark MacGann, director general de la asociación de compañías digitales europeas, Eicta. El dirigente, que identificó hasta 20 tecnologías que pueden mejorar la eficiencia energética, exigió a los poderes públicos leyes más firmes que aseguren la protección medioambiental, y advirtió que en el actual reto ‘habrá sectores que pierdan y otros que ganen’, aquellos que confíen en la tecnología.

La nueva estrategia conjunta se ha presentado esta semana en Sevilla en el marco del primer foro TIC y Sostenibilidad, organizado por la Asociación de Empresas Electrónicas, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de España (Aetic) y la Consejería de Innovación de la Junta de Andalucía. Bajo el título La respuesta tecnológica al desarrollo sostenible, este encuentro fue clausurado por la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y pretende tener periodicidad anual.

Según el informe presentado por el sector europeo en este foro, aunque hay mucho camino que recorrer en la batalla de la eficiencia para lograr una economía libre de carbono, la gran meta debe ser la ‘desconexión completa de la relación entre crecimiento económico y uso de la energía’, un reto que asumen estas empresas. Por un lado, se comprometen a reconvertir su propio sector y por otro a propiciar cambios estructurales en el resto de actividades económicas con es el caso de las energías limpias, la sustitución de los productos físicos por los servicios online, o el traslado de muchas actividades económicas hacia internet, como la banca o el sector inmobiliario. En este sentido, en su intervención, el presidente de Aetic, Jesús Banegas, destacó que hay que seguir fomentando nuevas formas de operar como el teletrabajo y la viodeoconferencia. Si el 10% de los ciudadanos de la UE eligiera la primera opción se evitarían 22 millones de toneladas de CO2, el mismo volumen de ahorro que se sumaría si el 20% utilizara la videoconferencia en lugar de viajar.

La directora gerente de la Fundación Entorno, Cristina García-Orcoyen, señaló que ‘hay que aceptar que estamos ante una crisis del sistema económico’, y que buena parte de las soluciones para reducir el impacto medioambiental pasa por el uso intensivo de la tecnología.

Entre otros conferenciantes, también intervino el ex presidente del Gobierno Felipe González, líder del grupo de reflexión sobre el futuro de la UE. A su juicio, Europa tiene la oportunidad de adelantarse a un cambio de modelo energético y competitivo que se terminará imponiendo en todo el mundo. Este nuevo sistema estará liderado por las energías limpias, la I+D+i e incluso, según la propuesta de González, la energía nuclear. Sin embargo, el ex presidente se mostró pesimista y admitió que para cumplir con los objetivos previstos ‘haría falta una revolución’.

Cambios estructurales obligados
El transporte es el sector que provoca el mayor nivel de gases de efecto invernadero, un 23% del total. Se trata, a decir de los expertos, de uno de los problemas más complejos y difíciles de resolver. El actual modelo es insostenible y de momento no tiene alternativas. El 84% de los españoles se desplazan a diario e invierten de media una hora de tiempo, según la firma GMV. El teletrabajo y las videoconferencias, con escasa presencia en España frente al 13% de usuarios en Europa, pueden reducir este impacto del transporte.

El tráfico y sus problemas de contaminación y atascos en las ciudades es uno de los segmentos del transporte donde más están actuando las nuevas tecnologías tanto en la gestión del tráfico privado como en la del público. Se calcula que el 50% del consumo de combustibles se produce en las retenciones de tráfico. La multinacional IBM, por ejemplo, ha instalado un sistema inteligente en Estocolmo que ha permitido reducir un 30% los embotellamientos y un 60% las emisiones del tráfico.

El sector energético es sin duda el que está en el ojo del huracán en la lucha contra el cambio climático. La apuesta por las energías limpias es una prueba de lo que las tecnologías pueden hacer en este campo. Los expertos avisan que los sectores tradicionales deberán vivir una reconversión como la revolución que en su día vivió el sector de la música. En el caso de las eléctricas se buscan técnicas que puedan recortar la factura como es el caso de los edificios inteligentes, los sistemas de apagados automáticos de productos o los sistemas públicos de iluminación, que pueden ser mucho más eficientes con telegestión o bombillas de bajo consumo.

Otros sectores con soluciones de mejoras medioambientales menos claras son por ejemplo el siderúrgico o el de automoción.

Fuente: CincoDías

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