Muchas organizaciones afirman estar comprometidas con la implantación de tecnologías verdes, sin embargo, el nivel de ‘verde’ depende en gran parte de lo que cada una de ellas entienda por este color y además varía en cada compañía, incluso dentro de una misma industria. En una exclusiva encuesta online realizada por eWEEK a un total de 337 profesionales de Tecnologías de la Información, solamente un 34 por ciento afirma tener una iniciativa real de migración hacia las ‘tecnologías verdes’.

Los ‘picos’ repentinos en el consumo de energía dentro del CPD resulta un tema preocupante para los departamentos de TI y una de las razones que impulsa la implantación de tecnologías verdes. Sin embargo, una encuesta realizada entre los lectores de eWEEK indica que el concepto de la TI verde se encuentra en su fase inicial y además está teñido de ambivalencia, incluso entre sus más fuertes defensores.

En una exclusiva encuesta online realizada por eWEEK a un total de 337 profesionales de Tecnologías de la Información, solamente un 34 por ciento afirma tener una iniciativa real de migración hacia las ‘tecnologías verdes’. De esta cifra, sólo un siete por ciento ha hecho ya realidad este proyecto, el 63 por ciento se encuentra aún inmerso en el proceso de migración y un 30 por ciento sigue en la fase de planificación. Conclusión: La TI verde sigue siendo verde y poco madura.

Escalas de verde

Aunque la nomenclatura ‘TI verde’ sugiere prácticas conscientes del medio ambiente motivadas por el deseo de conservar y preservar los recursos naturales, esta etiqueta se suele usar para describir cualquier esfuerzo de racionalizar la economía de tecnología. La consciencia medioambiental y el dinero están relacionados por el color verde y no debe sorprender que, con frecuencia, ambos entren en conflicto.

“Muchas organizaciones presumen de ser ‘verdes’, pero en realidad lo que intentan es ahorrar energía y, por lo tanto, dinero. Y el interés que demuestran acerca de la reducción de emisiones CO2 se limita a lo que pueden ahorrar en energía”, explica el analista de Gartner, Simon Mingay.

La empresa que realmente invierte fondos en la implementación de una iniciativa respetuosa con el medio ambiente es la excepción y no la norma, especialmente si la inversión significa un gasto irrecuperable.

Las compañías que sí invierten en ‘tecnologías verdes’ como Google, que acaba de lanzar una iniciativa de energía solar para alimentar sus diversos servidores, aceptan los retornos de inversión a largo plazo. En el caso de Google, este plazo se extiende a siete años y medio y, en el mejor de los casos, la iniciativa solar sólo proporcionará un 30 por ciento de la necesidad eléctrica de la compañía.

Aún así, los mensajes medioambientales están empezando a calar en la conciencia de los responsables de TI, incluso si esto sólo significa la actualización de nuevos equipos más ‘amigables’ con el medio ambiente.

“Los fabricantes son conscientes del problema. El ciclo de actualización aborda mayores niveles de eficiencia con la introducción de nuevos equipos”, afirma Laxmi Rao, coordinador de energía TI del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

En la encuesta mencionada, el 70 por ciento de los entrevistados señaló encontrarse inmerso en el proceso de renovar sus viejos equipos por unos nuevos más eficientes.

La encuesta también desvela que compañías que han puesto en marcha iniciativas ecológicas implementan tecnologías diversas y revolucionarias frente a aquellas empresas sin iniciativas concretas. Sin embargo, las compañías sin iniciativas acaban implementando las mismas medidas de ahorro de energía que las compañías con iniciativas formales. Entre las tecnologías más implementadas se encuentran la consolidación de servidores y la virtualización del CPD.

Según la investigación de eWEEK, el 74 por ciento de las compañías ha iniciado la consolidación de servidores. La virtualización de servidores también muestra un alto nivel de implementación con el 70 por ciento de las empresas desplegando esta tecnología.

Los temas medioambientales no fueron decisivos a la hora de optar por la consolidación y virtualización. El 35 por ciento de los respondientes señala que ni siquiera consideraron el medio ambiente cuando tomaron la decisión de consolidar servidores. Los resultados de la virtualización siguen las mismas pautas con un 36 por ciento que indica que el medio ambiente no fue la razón principal cuando se decidió implementar esta tecnología.

Un nuevo comienzo verde

Aunque muchos profesionales de TI consiguen incrementar los ahorros de energía mediante distintas estrategias, la gran oportunidad surge cuando una organización decide construir un nuevo centro de datos. El diseño del nuevo CPD es un área crítica que involucra a todo el departamento de TI: el 87 por ciento de los encuestados indica que los expertos de TI en sus respectivas compañías se involucran en la creación y aprobación del diseño del CPD.

Bob Moore, gerente de Marketing y Estrategia de Organización de HP, aconseja a sus clientes sobre estrategias verdes y dice que son muchas las piezas del puzle en las que hay que fijarse al mismo tiempo. El dinero invertido en un nuevo servidor con un chip de bajo consumo energético no será últil si el sistema de refrigeración es anticuado o poco eficiente. Del mismo modo, no tiene mucho sentido refrigerar subsistemas que no contienen datos.

Almacenamiento verde

Moore dice que la práctica de la deduplicación de datos es importante porque reduce la necesidad de almacenamiento. La deduplicación consiste en eliminar los datos redundantes o duplicados.

En esta encuesta, la deduplicación de datos es uno de los objetivos del 46 por ciento de los entrevistados que asegura estar planificando ya esta iniciativa. Entre los CIOs que han desplegado una iniciativa corporativa verde, la práctica de deduplicación aumenta hasta el 79 por ciento.

Otras medidas de almacenamiento con beneficios verdes incluyen el aprovisionamiento ligero y la gestión dinámica de capacidad. Estas técnicas permiten la adquisición de racks de almacenamiento con previsiones de crecimiento de datos, pero en los que sólo se paga por lo actualmente se utiliza. Según Moore, es posible ahorrar un 45 por ciento de costes si la deduplicación, el aprovisionamiento ligero y gestión dinámica se implementan conjuntamente.

La ambivalencia persiste

El estudio también revela que, entre los encuestados con una iniciativa verde puesta en marcha, menos de la mitad, el 41 por ciento, tiene realmente una motivación medioambiental. El 30 por ciento señala que los beneficios económicos son la principal razón de una iniciativa ecológica, todo lo contrario a lo señalado por Mingay, de Gartner.

No obstante, la ambivalencia persiste. Tan sólo un 26 por ciento de los entrevistados dispone de un presupuesto específicamente destinado a la adquisición de tecnologías ecológicas. El resto implementa su iniciativa a través de los presupuestos normales.

Asimismo, la encuesta concluye que existe una divergencia de opiniones en cuanto al impacto medioambiental del consumo energético de TI y la influencia que la contaminación de TI tiene sobre la decisión de invertir en tecnologías verdes.

Por ejemplo, a la pregunta sobre la importancia que el consumo de energía de los equipos informáticos suponía para la empresa, el 61 por ciento responde que sí es relevante. Sin embargo, el 74 por ciento indica que el impacto medioambiental tiene poco peso en la preparación de un FPP (Formulario de Planificación de Propuestas), una clara contradicción.

Estas respuestas indican que los profesionales de TI reconocen la importancia de las tecnologías verdes en la infraestructura corporativa pero, por ahora, las iniciativas siguen siendo más una cuestión de reducción de costes que de concienciación medioambiental. Las compañías no están dispuestas a invertir más dinero en tecnologías verdes si éstas no se traducen en beneficios económicos.

La energía solar y el retorno verde

Mucho se ha escrito sobre cómo reducir el consumo energético en los centros de proceso de datos o CPDs. La mayoría de las informaciones que se producen en torno a los CPDs ecológicos se centran en los nuevos procesadores eficientes de bajo consumo, la consolidación de servidores, sistemas de refrigeración más eficaces y mejoras en las aplicaciones de gestión de sistemas. De otras fuentes de energía como generadores de gas natural, energía eólica y energía solar poco se sabe o se habla.

Sin embargo, existe un CPD que hace realidad el uso de la energía solar. Se encuentra en California, no muy lejos de la comunidad de Palm Springs. Pertenece a la compañía Greenest Host, especializada en los servicios de alojamiento Web, desarrollo y diseño de páginas Web e Internet, de forma externalizada o medio outsourcing.

Actualmente, la compañía planifica la próxima apertura de un nuevo CPD más grande en Carlsbad, California. Pero ¿qué es lo que hace diferente a Greenest Host? Según Mike Corrales, presidente y cofundador de Greenest Host, los otros centros de datos utilizan energía tradicional para, más tarde, contrarrestar su utilización ineficiente con la adquisición de ‘tax credits’, una especie de subvención fiscal otorgada por el Estado americano para aquellas empresas que invierten en tecnologías verdes y que con los que se puede comercializar.

Frente a esta realidad, Greenest Host es cien por cien renovable, afirma Corrales. “Con solamente 120 paneles solares, generamos 50 megavatio-horas de electricidad, anualmente”. Esto se traduce en unos 144 kilovatio-horas al día. Corrales asegura que ve un crecimiento imparable de su negocio. “La dirección que estamos tomando nos permitirá escalar nuestra capacidad de procesos, generación de electricidad y redundancia en función de las necesidades de los clientes”.

Fuente: techWEEK

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